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Andinismo en estado puro

La visita de los hermanos Pou, vanguardia del alpinismo actual, en abril a la zona del Nevado de Chañi posibilitó que al menos por un lapso de tiempo las miradas del montañismo argentino miraran hacia el norte.  Esa mirada, por cierto es una muy buena novedad para el andinismo en general, ese andinismo muchas veces circunscripto a ciertas zonas clásicas, que mas allá de su natural belleza y atractivos, casi siempre están abarrotadas de montañeros declarando su “sed de aventura”. Esa “sed de aventura” se complejiza a la hora de concretarse, debido justamente a la cantidad de visitantes y a la sobre abundante información de esas aéreas.
En la columna anterior sugería volver al montañismo original, el propio de los pioneros, aquel que busca aventura y exploración y le sumaba recuperar el espíritu de la cordada. La visita de los Pou da lugar a varias conclusiones sobre estos y otros temas que reunidos nos puede delinear el perfil de un andinismo para mi gusto mas completo. Aprovechando que los medios especializados argentinos le han dado una importante cobertura a la visita de los hermanos vascos, rescaté párrafos de las notas aparecidas en Al Borde y Kooch en este junio, donde se destacan claros conceptos sobre el montañismo.

Nuestros Andes

Como introducción diré algo de nuestros Andes del norte. Me considero un local de la región, disfruto de sus montañas, de sus gentes y de sus costumbres. Disfruto de su historia y de su historia andinista. Disfruto de sus colores y de sus poesías y me enorgullece cuando alguien descubre mi “dorado”, parafraseando a Eneko, y es por eso que comienzo la columna rescatando una definición:
(Hnos Pou) “No conocíamos el noroeste. Es una maravilla. Nos gusta tanto escalar en altura. Cuando decimos eso nos dicen ¡Ah pero les va a doler la cabeza! Y justamente en altura hay que lidiar con eso también. A nosotros se nos asocia mas con la Patagonia, y quizás es verdad porque allí tenemos buenos amigos y las montañas son increíbles, pero vamos a tener un problema en breve con nuestras amistades de El Chaltén, porque allí hay muy poco de nuevo para hacer ya, cuando vamos tenemos que repetir y no estamos en la onda de repetir, salvo que sean cosas muy buenas”
“En general cada vez mas cuesta encontrar sitios nuevos. Allí está todo por hacerse y son pocos los escaladores. Patagonia es la hostia pero ya está muy trillado. En el Chañi Chico hemos encontrado una pared prácticamente virgen con altura, con buena roca. Es increíble que no esté trillado, solamente con tener en cuenta la arqueología que hay ahí, en la alta montaña. Está lleno de rastros incas. Para un yankee o un europeo el binomio deportivo – cultural es algo espectacular”
Ese binomio deportivo – cultural, se da en pocas cordilleras del mundo y  el NOA es un lugar privilegiado para vivirlo. Solo basta mencionar que sus altos nevados fueron las primeras cumbres ascendidas por la humanidad. Descubrir ese valor agregado en el montañismo corre un velo que magnifica la vivencia de subir montañas.

Humanismo

Dice Eneko: “Cuando uno disfruta escalando y abriendo rutas, como nosotros lo hicimos en el Chañi, no le cabe ninguna duda de porque escala. Si además llega a un sitio en el que el ambiente de montaña todavía se vive en estado puro, y en el que sus mas significados alpinistas – gente como Emilio González Turu y Christian Vitry – siguen viviendo este deporte como un compendio de actividades humanísticas que abarcan desde el alpinismo a la arqueología de montaña, pasando por la geología, la historia alpinística, o la conservación de la naturaleza no tiene ninguna duda que ha dado con el sitio. Ha dado con su “Dorado”, un lugar en el que la montaña todavía se vive de una manera totalmente romántica”
Pareciera que la respuesta al porque escalan la encuentran en el disfrute de escalar con el estilo elegido, y evidentemente prefieren el “montañismo puro” ese que se vive como un compendio de actividades humanísticas. Cabe recordar que las primeras expediciones, cuando aún no era posible diferenciar lo deportivo de los científico o cultural, convivían en los equipos rígidos hombres de ciencia y libres artistas. De esa época heredamos de los “artistas” los libros más apasionantes, poemas, leyendas teñidas con la realidad o historias enriquecidas con leyendas y hasta obras pictóricas. Los cientistas nos aportaron precisos estudios geológicos, geográficos, biológicos o arqueológicos.  Esas actividades humanistas le dieron contenido al deporte en sus comienzos y pueden darle también hoy.
Los Pou también rescatan la figura de los más significados alpinistas de la zona, en este caso Emilio y Christian, y lo hacen para señalar el peso que tiene en todas las zonas donde se practica el montañismo la cultura local. Cultura entendida como estilo propio de la región. Que clara conclusión la de los hermanos vascos, al sintetizar el espíritu local en los autores de la magnífica obra “Nevado de Chañi”, uno de los libros que mas me han llenado a la hora de leer sobre los Andes, donde convive el pragmatismo y la claridad de conceptos de Vitry y la sutil pluma de González Turu rescatando historias que calan hondo y haciendo disfrutable cada párrafo.
Me animo a la primera conclusión: En nuestros Andes del Noroeste, también llamados Andes de Atacama, el andinismo con base en el espíritu de aventura y exploración, debería desarrollarse con una fuerte cuota de humanismo, haciendo realidad ese equilibrio entre lo deportivo y lo cultural. Ese es el estilo local.

Innovación

(Hnos Pou) “Si miras nuestra trayectoria siempre preferimos ir a sitios bastante nuevos o con poca gente, siempre tratando de introducir innovaciones en este mundo de la montaña que lo vemos para nuestro gusto un poco estancado. Falta imaginación, todo el mundo quiere ir a los mismos sitios, falta un poco de espíritu de aventura”.
Partiendo que nuestro deporte es esencialmente libre, acepto que cada cual elija su estilo, pero evidentemente el mío coincide plenamente con la definición de los Pou. El deseo de conocer, de ir mas allá es innato del hombre y como hombres seguramente nos sentiremos mas plenos yendo a descubrir que hay mas allá del glaciar, del filo o de la cumbre.
“Nosotros cuando ponemos algo en el buscador de internet, y no sale prácticamente nada, ese es el sitio donde hay que ir. Porque es donde hay posibilidades de exploración y de innovar”.
Práctica formula para elegir el lugar y agrego otras: mapas y cartas, donde hay cumbres acotadas y no tienen nombre o no existen caminos para acercarse a ellas, sin dudas estamos frente a la aventura asegurada y podremos marcar nuestras huellas en terrenos vírgenes. Innovar es alterar el rumbo natural, innovar es recorrer un sector desconocido, abrir una ruta o encontrar un nuevo valle para llegar a la montaña.
La segunda conclusión es innovar siempre, innovar es elegir nuestra propia aventura y renovarnos a nosotros, a nuestros métodos o a nosotros frente a nuestros objetivos

Belleza:

Dice Iker: ¿Quien quiere hacer una cosa difícil cuando puede hacer una cosa bonita? Así fue un poco como fuimos al Chañi Chico. Estaban las líneas más bonitas por hacer. ¿Para que me voy a rebuscar una línea más difícil cuando la que hubiera elegido abrir Lionel Terray la tengo delante para abrirla yo? Nosotros si bien escalamos fuerte lo hacemos por una búsqueda de belleza. Nuestra mentalidad es muy romántica”.
En el noroeste, no solo tenemos la posibilidad de elegir líneas bonitas, todavía podemos elegir montañas bonitas y vertientes vírgenes. En alguna medida estamos unas décadas antes que Terray, todavía hay valles y montañas por descubrir.  Esa es la conclusión, realcemos la belleza en nuestras escaladas por sobre otros parámetros y haremos mas disfrutable la experiencia y nos acercaremos al montañismo romántico.
Los invito a vivir el andinismo puro, ese andinismo original con condimentos de humanismo, innovación y belleza, ese que podemos encontrar en nuestros Andes. Si quieren ver una cordada movida por el espíritu de aventura y exploración con objetivos innovadores y bellos y con un gran contenido humano en sus expediciones hojeen Mi Amiga la Montaña de Juanito Fadel que allí encontrarán mas de un dato valioso y actual… ah, y lo escribió unos años antes que Terray eligiera sus primeras líneas en los Andes.

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Otra alternativa es volver al montañismo original